viernes, 11 de octubre de 2013

LA MENTIRA

LA MENTIRA

"La mentira es una verdad que necesitamos comprender para poder erradicaría de nuestra vida". Una gran pérdida que puede sufrir una persona, es la de no CREER ni CONFIAR en ella.

       Es la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe,se cree o se piensa que es.

       Cuando el Mentir se vuelve un hábito, la dignidad personal se va degradando hasta el punto de que la vida de una persona se convierte en una mentira verdadera.

       Cada vez que se miente, se pierde un poco de confianza en sí mismo. Una mentira no es más que un mal hábito, que va afectando la credibilidad en una persona, cuyo origen es precisamente, la falta de confianza en ella. Es un círculo vicioso de inseguridad en sí mismo.

       Podemos decidir mentir por el resto de nuestra vida. Pero si no queremos mentir al decir algo, mejor no lo digamos, no tenemos porque mentir. Lo mejor es guardar silencio.

El “No lo sé” es una mentira muy común que todos practicamos. Todos sabemos donde estamos y por qué estamos.  Es una sensibilidad fundamental que todos tenemos. Hace falta una reflexión sencilla y clara de por qué algunas personas mienten tanto cuando esto las denigra, perjudica y las limita.

       Pensemos: “¿Qué es una mentira? ” Es una expresión dicha con un lenguaje no comprometido. Cualquier palabra hablada bajo la presión del miedo, a la sombra del ego y que nuestra personalidad no la tenga clara, es una mentira.

       Mentir es un hábito negativo y nocivo que necesitamos superar para ser verdaderamente lo que somos.

¿Por qué la gente miente? Miente porque vive con miedo, no puede convivir realmente, cree que mintiendo puede justificar su vida, ser alguien digno, honorable, que merece respeto. Se olvida que todo eso se tiene que ganar, y que nadie puede dar lo que no tiene.

       Una persona honorable, es confiable porque hace valer su palabra, sin pretextos ni excusas.  Sí sabemos que no podemos cumplir cuando nos comprometemos en algo, lo mejor es hablar con la verdad, aunque nos duela, lastime nuestro ego y orgullo. Ser sinceros al hablar con la verdad, nos hace ser personas dignas y merecedoras de credibilidad y confianza.

       El tener conciencia de la verdad, implica ser libres para hablar sin tener que mentir.  Lo peor que le puede pasar a una persona, es perder su identidad a causa de vivir y convivir mintiendo.   Vivir conviviendo con la mentira, realmente de ninguna manera se puede vivir felizmente.

       La mentira es un cáncer del espíritu, es un riesgo latente que se va incrementando cada vez que se miente, hasta el punto de que la realidad de nuestra existencia se enferma, se va extinguiendo hasta perder su razón de ser y hacer, quedando solamente un mero espejismo existencial.

       Las mentiras absolutamente no funcionan, sólo sirven para satisfacer al ego. No pueden reflejar la verdad más allá del tiempo y el espacio.
En algunas ocasiones la gente nos oirá sin escucharnos y por compasión, simulará que está con
nosotros.

       Cuando queramos tener éxito en lo que emprendamos y ser muy convincentes, sólo debemos sentir la verdad en el corazón. Seamos certeros, tengamos confianza en sí mismos, expresémonos con la verdad y no tratemos de manipularla con la mente.

       Hacer de nuestra vida una maravillosa existencia, depende de hablar  siempre con la verdad, porque "la mentira no debe ser la tumba de la verdad, ni un epitafio en nuestra sepultura"

       Seamos un maestro en el arte del leguaje comprometido y responsable, usemos nuestra inteligencia para proyectar la verdad y reflejar nuestra personalidad.

       Hablemos con el espíritu, con convicción, con determinación y con plena seguridad de hacer
valer nuestra palabra, sin olvidar que al dar nuestra palabra empeñamos nuestro honor.

       Dios Padre, nos dio la oportunidad de hablar, noción y propósito para comunicarnos, procuremos hablar con la verdad, porque la verdad somos nosotros, es el camino verdadero que nos lleva al encuentro de sí mismos... de nuestra espiritualidad.

Que Dios Padre te bendiga, te conceda su perdón y te reconforte con su amor, paz, misericordia y espiritualidad. Su Santo Espíritu te ilumine, inspire y guíe tu camino.

Un afectuoso saludo, un fraternal y cordial abrazo.
                 Julio Novoa Menchaca


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